Puede ser la esposa de Shakespeare que pierde a su hijo en «Hamnet», y la novia de Frankenstein. Es cantante, toca el clarinete y el arpa y, a los 36 años, también toca el cielo con las manos. Navegación de entradas La maquinaria invisible de la vuelta a clases Flashes de la posdictadura argentina: el regreso de Roberto Jacoby en ARCOMadrid